Al hablar de posicionamiento es inevitable pensar en las grandes marcas que han hecho labores extraordinarias para ser lo primero que se nos viene a la mente, cumpliendo así con el objetivo más anhelado del marketing y la publicidad, pero ¿Qué pasa cuando dicha marca trasciende y se convierte en motivo de culto para sus consumidores?, las ventas aumentan y se crea una elite que se identifica plenamente con todo aquello que representa la marca.
Estos guerreros son capaces de defenderla hasta el final sin importar que clase de decisiones, beunas o nefastas que tome la empresa, pero es a ellos a quienes se les rompe divinamente el corazón cuando por caprichos del mercado, de la economía o por justicia divina la empresa se ve obligada a retirarse de las tropas comerciales.
No me gustaría estar presente si por algún motivo llega el fatídico día en que los titulares digan: "Apple cierra sus puertas, Steve Jobbs y su tribu se van para Neptuno". Yo no se si exista manera de llegar a Neptuno pero con tal de conseguir la iactualización, iaplicación, igadget y todo aquello a lo que se le pueda anteponer la letra "i", los fanáticos de Apple son capaces de establecer encuentros cercanos del tipo que sea con algún alienígena para llegar hasta allá.

Marcas, productos y empresas se han ido haciendo ruido y dejan huella en la historia, pero de que se quedan posicionados, se quedan. ¿Qué hubiera sido de Latinoamérica sin el sencillo Escarabajo (Volkswagen Sedán Tipo 1)?. También el susto que llevó Estados Unidos cuando estaba en peligro de desaparecer una de sus más emblemáticas empresas como GMC en la crisis del 2009. Hay quienes en silencio salen por la puerta de atrás, como el caso de la ahora obsoleta y desaparecida Enciclopedia Encarta, que era básica para las tareas de primaria a la que la austera Wikipedia vino a apalear, junto con la saturación de información gratuita que se encuentra por internet.
Para llegar al posicionamiento es necesario comprender y sobre todo, procurar a los voluntariosos mercados a los que se pretende llegar. ¿Tarea fácil? Nada, pero tener presencia en la mente de los consumidores aún después de la muerte es algo que pocos consiguen, como fruto del esfuerzo que en vida se llevó a cabo.











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